domingo, 1 de noviembre de 2015

Rigoletto: Una composición magistral


Pocas composiciones despiertan el entusiasmo de los aficionados a la ópera como Rigoletto, el drama de venganza, amor filial, pasión y engaño en tres actos de Giuseppe Verdi (1813-1901). Para muchos verdianos el momento más emocionante se da en el acto final en el que el Duque de Mantua interpreta la famosa aria para tenor La donna é mobile a la que sigue el no menos famoso cuarteto Bella figlia dell amore.

Los entendidos consideran esta ópera, estrenada en 1851, como una excepcional e inigualable obra maestra, y al compositor como genuino exponente del tránsito entre el bel canto de Rossini, Donizetti y Bellini, y la corriente verista y Puccini.

Lo fascinante de este cuarteto es que el tenor debe cantar todo el tiempo en registro agudo y mantenerse así por encima de las otras tres voces de barítono (el jorobado bufón Rigoletto, protagonista del drama), soprano (Gilda, su hija) y contralto (Maddalena). La pieza es una de las más celebradas del repertorio verdiano, debido a que esas cuatro voces se fusionan excepcionalmente al final de la melodía hasta formar un todo pleno de fuerza sobrecogedora.

Los biógrafos de Verdi aseguran que el escritor francés Víctor Hugo, autor del drama “Le roi s´amusse”, en que se basa el guion, después de asistir a una de las primeras representaciones de Rigoletto le confió a Verdi su admiración y envidia, por lograr que cuatro voces diferentes, cantando a la vez y expresando sentimientos diferentes, pudieran compenetrarse con tanta belleza y perfección, algo que a su juicio era imposible de alcanzar en una obra teatral. Es difícil escuchar o ver esta obra y no prenderse para siempre de ese inigualable género musical.

Si Dios le ha hablado a seres humanos debió hacerlo al autor mientras escribía este cuarteto de Rigoletto, a Puccini en Turandot, a Mascagni en Cavalleria y a Beethoven siempre, tan alto y tanta veces que acabó dejándolo sordo.

Miguel Guerrero
La Columna de Miguel Guerrero
elCaribe

martes, 18 de agosto de 2015

Plácido en el Royal Opera House


Hablemos un martes de Domingo
La edad no siempre es un obstáculo para demostrar el talento y la creatividad. Así quedó de manifiesto, cuando hace poco más de dos años, Plácido Domingo, haciendo gala de su extraordinaria capacidad vocal interpretó el personaje central de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, en el Royal Opera House de Londres, uno de los teatros más importantes y legendarios. Esta composición, en cuatro actos, basada en el Antiguo Testamento, es una de las más representativas del repertorio verdiano, si bien no figura entre las más conocidas del compositor. En el país se la identifica principalmente por el lamento coral de los esclavos judíos a orillas del Éufrates, en la escena segunda del tercer acto conocido como La Profecía, en el que añoran su tierra natal (Va pensiero, sulli ali dorate).

Lo singular de la actuación en esta oportunidad de este incomparable cantante lírico, el más versátil de entre sus contemporáneos, es que el rol de Nabucodonosor, rey de Babilonia, le corresponde a un barítono y Domingo en toda su larga y exitosa carrera ha sido más conocido como el gran tenor que en realidad es, a pesar de que en sus inicios en México, donde perfeccionó sus estudios de canto, piano y dirección orquestal, su registro grave correspondía al de un barítono.

Aunque nunca fue capaz de alcanzar, según su propia confesión, un Do de pecho, que tanto entusiasma a los aficionados, y ni pensar en el mítico Fa sobreagudo, a pesar de su sonoridad y amplia tesitura, su preferencia actual parece propia de la edad, tiene 74 años, cuando comienza a hacerse ostensible la disminución de la capacidad vocal para mantener los agudos, mientras oscurece su brillo.

Memorables han sido otras de sus actuaciones en ese registro, como en Simón Boccanegra, también de Verdi, cuya versión original, entrenada en 1857, fue posteriormente objeto de algunos cambios debido a las dificultades de interpretación de su partitura.

Miguel Guerrero
La Columna de Miguel Guerrero
elCaribe

domingo, 12 de julio de 2015

Entrevista a Ramón Oviedo en 2007

   Autoretrato. Colección Antonio Ocaña.

El pintor dominicano Ramón Oviedo murió hoy y BBYVT reproduce esta entrevista realizada por Fernando Casanova para Diario Libre en 2007
Santo Domingo, 2007. Cuando el Maestro Ramón Oviedo cumplía 85 años y el país artístico se preparaba para celebrárselo. Estaba en plena forma física y mental. Recibió a Diario Libre en su taller de Alma Rosa, en un barrio con uno de los nombres más bonito que se pueda tener, y que a un Maestro del color no le pasaba desapercibido el que le pongan color al Alma. El tema que los convocó fue el de "El autorretrato", que ha sido frecuente en su obra; pero hablaron de muchas otras cosas.

P. Maestro, he estado investigando antes de venir a su taller y me he encontrado con que a usted le han celebrado años que no coinciden con los 85 que celebramos ahora ¿Le pasa a usted lo mismo que a los peloteros, que tienen una edad en sus documentos y otra de verdad?

R. A mí me pasó algo parecido, pero al contrario que lo que le sucede a los peloteros, aparecía con más edad. Pero ya todo eso está corregido y mis documentos indican mi verdadera edad, que son 85 años.

P. Aclarado. Usted ha sido de los pintores dominicanos que más autorretratos se han hecho, y autorretratos de mucha intensidad. Puedo recordarle el autorretrato en azul y el Plasta I que están en la colección de Antonio Ocaña ¿A qué se debe esa tendencia suya? ¿Es vanidad, búsqueda...?

R. Creo que nada de eso. Yo comencé a hacerme retratos como una forma de práctica para pintar. Lo hacía con mi propia imagen porque no tenía modelo, no podía pagarlo, ni quería molestar a mis amigos posando horas y horas, esa es la razón por la que los hacía.



P. ¿Usted cree que ese argumento sea válido también para los demás pintores?

R. Puede que haya algo de eso. Mire usted, el trabajo del pintor es muy solitario, son muchas horas en soledad y es mas cómodo coger un espejo y tomarse uno mismo de modelo. No es nada de narcisismo.

P. Hay uno en especial, Plasta I, que me recuerda bastante a Francis Bacon. Es un autorretrato inquietante, me da la impresión que ahí no hubo lo de tomarse como modelo, ahí se ve usted como derritiéndose, un poco como de desesperación. Inclusive el título tiene mucha carga de significado.

R. Yo tengo un cuadro que habla sobre las distintas clases sociales, en el que todas las clases sociales se van por un inodoro, por un desagüe. Porque yo creo que la Humanidad sólo es una, no son clases. En cualquiera de esas clases, como han querido dividir a la humanidad, se dan todo tipo de personas. Grandes, miserables o nobles, no depende de las clases. En ese autorretrato, que está en la colección de Ocaña, me puse como modelo para no poner a otra persona que se pudiese ofender. Me puse yo mismo como una plasta, una plasta de usted sabe qué, y es una forma de quitarle ese aire de superioridad o inferioridad que se le da a la gente cuando se dividen en clases. Ese autorretrato no es algo personal, es una reflexión sobre un tema social.

P. El autorretrato en azul corresponde a un periodo suyo en el que el uso del azul era predominante. También he oído que existe "el rojo Oviedo", ¿Los colores que usted usa y ha usado son determinados por un estado de ánimo o por alguna experimentación específica, o que no le gustan los colores que vienen de fábrica y entonces hace sus propias mezclas?


R. Eso del "rojo Oviedo" son invenciones de los críticos, en realidad yo no tengo preferencia por ningún color. Hay colores que te ayudan a darle fuerza al tema que estés trabajando, pero cada tema pide su color.

P. He visto que estaban exhibiendo varios dibujos suyos recientes, con trazos muy firmes y casi como con una línea sin despegar la mano. Usted ha dibujado mucho, de hecho trabajó en el Instituto Cartográfico como dibujante. En esos dibujos ya no hay color.

R. El dibujo es esencial. Desde niño yo dibujé mucho y soy Cartógrafo profesional, lo cual me hizo trabajar mucho el dibujo de todo tipo, el de alta precisión, no sólo el artístico. El dibujo, que es pura línea, que no se auxilia del color ni de la mancha o de sombras, es para mí de vital importancia. El dibujo es la base que debe cultivar el pintor si quiere después descomponer, hay que saber dibujar y composición para poder descomponer. Fíjese en Picasso que era un Maestro en eso. Aunque se puede pintar sin saber dibujo.

P. ¿Y qué les aconsejaría a los jóvenes?

R. A mí no me gusta dar consejos a los jóvenes. No porque yo sea egoísta, sino porque no quiero fallarles, y también porque quiero que ellos sean libres, que desarrollen su propia personalidad. A veces uno da un consejo en base a la propia experiencia, pero las experiencias de cada uno son particulares y podría uno equivocarse dando la receta propia a otros. Sin embargo, te pongo un ejemplo, cuando los estudiantes que se reúnen por el Parque Colón se me acercan, a mi me da mucho agrado hablar con ellos y comentar cosas, pero no en forma doctrinal, ni arrogante, sino con el cariño de reconocerme en ellos cuando yo era más joven.



P. Veo en una pared de su taller una frase escrita por usted, a modo de graffiti, "LA SEGURIDAD DEL SER HUMANO ESTÁ EN EL CEREBRO, ÚSALO". ¿La gente está perdiendo la capacidad de usar el cerebro, de tener una vida espiritual que le enriquezca?

R. Eso es básico, y por no saber usar el cerebro es que viven cometiendo errores. El pensar es lo que te hace vivir y disfrutar de tu sociedad, es el que te puede dar una vida espiritual rica. Claro, el cerebro, el trabajo y la formación cultural, son elementos esenciales para tener calidad de vida, no solo para los pintores, sino para todos los seres humanos.

P. ¿Qué usted opina sobren el caso de los retratos por encargo, con la carga de vanidad de los que los encargan?

R. Aquí se hacen pocos retratos como manda la escuela del retrato. Muchas veces le dan una fotografía al pintor y le dicen "hazme ese retrato". Lo que están pidiendo es una reproducción. Para el retrato hay que posar, hay que crear la posición, crear el ambiente. Hay que hablar con el retratado. Aunque yo no creo que en un retrato haya que reflejar el carácter del retratado.

P. Me parece que a los retratados les gusta verse más jóvenes, más ricos y más blancos ¿no?

R. Así es. En el retrato hay tanto del retratado como del retratista. A los ricos, a los reyes les encanta que los retraten, desde siempre ha sido así.



P. ¿Usted ha hecho muchos retratos?


R. Yo hice, ya no más. De hecho los hice como un muestrario para que vieran que yo tenía la capacidad suficiente para hacerlo.

P. Se dice que quien no sabe retratar no sabe pintar, que esa es la prueba de fuego, ¿es cierto?

R. No necesariamente. Se puede ser un gran pintor sin saber hacer retratos.

P. ¿Y sobre el hiperrealismo que opina?

R. Cuando yo viví en Nueva York visité mucho los museos para ver a los hiperrealistas, para ver porqué ese afán de reproducir la realidad tal cual. Me pareció que no era gran cosa, no me convenció. En la obra debe estar la traducción que hace el creador de lo que ve, uno debe poner algo de su creatividad, su propia visión, aunque sin salirse totalmente del objeto. Lo contrario sería hacer una fotografía y eso lo hace una camarita.

P. ¿Picasso fue importante en su formación?

Mucho. Picasso fue una gran escuela. El dibujo y la composición en Picasso fueron una gran enseñanza para mi.

P. ¿Qué encontró en Picasso? ¿Libertad?

R. Libertad para hacer cosas, una nueva mirada para entender las técnicas y sus posibilidades.

P. Usted ha recibido todos los honores y reconocimientos oficiales y privados ¿No se vuelve uno vanidoso con esas manifestaciones, no se le suben los humos a la cabeza? ¿Qué se siente saberse inmortal de las artes?

R. Ahí está la cosa. Eso hay que saberlo aceptar. Aceptarlo sin creerse un Dios, impenetrable y arrogante. Esos reconocimientos los he recibido como eso, un reconocimiento a un trabajo arduo, duro y con muchos sacrificios. Esos reconocimientos no me hacen pensar que ya estoy realizado totalmente, uno no puede estancar, uno debe seguir mientras piensa claramente, con lucidez. Yo estoy creciendo cada día, porque yo me siento así. La declinación del hombre se siente, y yo siento que estoy muy vivo y capaz de crear cada día. Mientras usted se pueda mover y su cerebro esté sano y lúcido, debe seguir trabajando.

P. ¿Y su relación con los miembros de su generación, cómo son esas relaciones?

R. Muy buenas. De hecho muchos de nosotros nos reunimos los viernes aquí, en la terraza de mi taller. Ahora, hay algunos que no, hay algunos que son un poco difíciles. Pero no me preguntes por nombres, pero creo que en general nos llevamos muy bien.

P. ¿Y por el Pueblo llano, se siente reconocido y querido?

R. Sí, por supuesto.

P. ¿Y cómo ve la salud del Arte en el país?

R. Yo la veo muy bien. Pero como en todo el mundo, hay mucha gente que no entiende ni papa de esto, pero hay muchos que están haciendo muy buenas cosas. Siempre ha sido así. Claro el que hace más esfuerzo llega más lejos.

P. ¿Los artistas tienen que tener un hábito de trabajo, crearse una rutina con método?

R. Sin esfuerzo no se consigue nada. No pasa un día sin que yo venga a este taller, el trabajo diario es básico.

Muchas gracias Maestro de parte mía y de REDES

R. Gracias a ustedes por tan grata conversación.


BREVE CRONOLOGIA.

Tomado de www.ocana.com

1924

Nace en Barahona, República Dominicana.

1965

Gana el primer premio del concurso de pintura que se realiza en medio de la revolución con su obra titulada "24 de abril". Esta obra es considerada por muchos como la obra maestra de la pintura dominicana.

1969

Gana el Primer Premio de Pintura del Concurso E. León Jiménes, CxA. con la obra titulada "Espantajo".

1982

Inaugura su mural titulado "Mamamerica" en la sede principal de la Organización de Estados Americanos (OEA), Washington D.C..

1988

Gran retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de la República Dominicana, donde exhibe mas de seiscientos cuadros, ocupando todos los pisos del museo.

Se publica la obra "Oviedo, Trascendencia Visual de una Historia", escrito por el reconocido escritor y critico de arte dominicano Efraim Castillo.

La Galería de Arte Moderno con el auspicio de la empresa E. León Jiménes, C X A, presenta el documental titulado El Camino Pictórico de Ramón Oviedo.

1992

Inaugura su mural titulado "Cultura Petrificada" en la sede principal de la UNESCO en París, Francia.

1999

La Galería degli Uffizi, Florencia, Italia, acoge en su colección "Gallería del Ritratti d´Artista", un autorretrato del Maestro Ramón Oviedo.

2002

Recibe la condecoración del Ministerio de Cultura y de Comunicación del Gobierno Frances como "Caballero de la Orden de Artes y Letras" ("Chevalier de L'ordre des Arts et des Lettres". )


2007

Se devela su mural titulado "El nacimiento de la Constitución" en el Congreso Nacional de la Republica Dominicana. Las dimensiones de esta obra son de 195 x 116 pulgadas.

Fernando Casanova y Llaca
2007

sábado, 11 de octubre de 2014

Cualquiera es tenor? / Javier Camarena


Aria de Ramiro, de La Cenerentola (Rossini), Si ritrovarla io giuro
El 18 de abril de 2014 el tenor mexicano Javier Camarena tuvo que cantar  por segunda ocasión consecutiva un aria en la Ópera Metropolitana de Nueva York, con lo que se consolidó como uno de sólo tres intérpretes que han hecho historia al hacer un bis (repetición del número) en ese recinto.



Marihal / BBYVT

jueves, 2 de octubre de 2014

Aquella gala en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona

                    Giacomo Lauri -Volpi.

Una noche memorable
La gala conmemorativa del 125 aniversario del Gran Teatro del Liceo de Barcelona ofreció en 1972 a los amantes de la ópera una de esas ocasiones memorable y experiencia irrepetible a una misma generación. Esa noche, a los 80 años de edad, el gran Giacomo Lauri-Volpi intepretó el aria Nessum Dorma, de Turandot, que Giacomo Puccini, escribió pensando especialmente en su voz y en la de otro gran tenor de aquella época, el español Miguel Fleta, poco antes de morir sin haber concluido la obra.

Aunque ya trémula su voz, ya retirado, sin el acento vibrante y la resonancia limpia de sus agudos, que sus biógrafos llegaron a calificar de “sobrenatural”, su sola presencia majestuosa en aquél escenario hizo de aquella lejana presentación un hito en la historia de la ópera. Tal vez muy poco conocido para los aficionados que no han tenido el privilegio de escuchar las grabaciones que han podido salvarse de sus presentaciones, Lauri-Volpi es considerado como uno de los más grandes tenores líricos de todos los tiempos. Inigualable intérprete de Verdi, su fama se cimentó, sin embargo, por su versatilidad y enorme capacidad vocal para adaptarse a las partituras más exigentes, como fueron sus interpretaciones de “Los hugonotes”, de Meyerbeer, que muy pocos tenores han incorporado a su repertorio por sus grandes dificultades vocales.

Dos años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, se le seleccionó tercero en una lista de las cinco mejores voces líricas masculinas, sólo detrás de Franco Corelli y Jussi Bjoerling, que también incluyó a Enrico Caruso y Benaminio Gigli. Un año después de la gala de Barcelona, grabó su último disco, una recopilación de fragmentos de óperas y música sacra, que incluyó el aria “Quando le sere al placido”, de Luisa Miller de Verdi, cuya interpretación en 1924 en el Metropolitan se le recuerda como uno de los grandes momentos de la ópera. Murió a los 81 años.


Miguel Guerrero
La Columna de Miguel Guerrero
elCaribe

viernes, 26 de septiembre de 2014

República Dominicana exhibirá por primera vez proyectos de arquitectura en el MoMA



Laboratorio de Arquitectura Dominicana colabora con el Museo de Arte Moderno de Nueva York en muestra de arquitectura latinoamericana
Será la primera vez que se exhiban proyectos de República Dominicana en el MoMA

NEW YORK, USA. -  Parte del material histórico y de investigación curado por el Laboratorio de Arquitectura Dominicana para la “Feria Concreta” (primera exhibición nacional de República Dominicana en la Biennale de Venezia) ha sido seleccionado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) para formar parte de su muestra “Latin America in Construction: Architecture 1955-1980”.

La exposición se inaugurará en marzo de 2015 y presentará una visión compleja de las posturas, debates y creatividad arquitectónica en Latinoamérica entre 1955 y principios de la década de los 80, período  caracterizado por la auto interrogación, exploración y cambios políticos.

En esta se compilarán materiales originales que nunca han sido exhibidos juntos y que raramente se presentan fuera de sus países.  Además presentará dibujos arquitectónicos, modelos, fotografías y filmes de la época, así como maquetas y fotografías nuevas comisionadas al artista Leo Finotti.

Esta será la primera vez que en las salas de la prestigiosa institución, fundada en 1929 con el objetivo de difundir el arte moderno y contemporáneo, se exhiban proyectos de la República Dominicana.

Es importante destacar que la “Feria Concreta” explora el impulso y el impacto del recinto ferial de la Feria de la Paz y de la Confraternidad del Mundo Libre celebrada en 1955 en Santo Domingo.



Datos de interés

MoMA: Fundado en 1929 como una institución educacional, el Museo de Arte Moderno (MoMA) se ha dedicado a ser el más destacado museo de arte moderno en el mundo. Como misión central el MoMa fomenta el entendimiento profundo  y el disfrute del arte moderno y contemporáneo por parte la diversa audiencia local, nacional e internacional a la cual sirve.

LAD: El Laboratorio de Arquitectura Dominicana es una organización sin fines de lucro en la República Dominicana dedicada a la investigación, educación, experimentación y curaduría de proyectos arquitectónicos, urbanísticos y de diseño. Nuestro objetivo es proveer una plataforma alternativa que genere diálogos y colaboraciones internacionales e interdisciplinarias en el contexto geográfico de la República Dominicana y del Caribe. Nuestros programas incluyen foros de debate, conferencias, exhibiciones y publicaciones.

Mitri Jiménez
Editora de Cultura

viernes, 25 de abril de 2014

Giacomo Lauri-Volpi y Miguel Fleta

     Miguel Fleta y Giacomo Lauri-Volpi.

Dos gigantes de la lírica
Las guerras mundiales abortaron las carreras de muchos cantantes líricos. Pero en medio de una y otra surgieron y brillaron algunas de las voces masculinas más extraordinarias de la historia de la ópera. Una de ellas fue la de Giacomo Lauri-Volpi, nacido en Lanuvio, Italia, en 1892, quien se destacó en los escenarios más exigentes de Europa y el continente americano por la resonancia de su voz, que los críticos de su época calificaban de vigorosa, con un acento vibrante, casi místico, pocas veces escuchado en otro tenor hasta entonces.

Su Luisa Millar de Verdi en 1927 en el Metropolitan de Nueva York, quedó registrado como uno de los más fascinantes momentos del historial de esa meca de la ópera, por donde han desfilado a lo largo de más de un siglo los más grandes cantantes líricos de los que se tenga memoria. Su interpretación en aquella oportunidad del aria “Quando le sere al placido”, puso de manifiesto la resonancia de su voz, por los diarios de entonces considerada, “clara y casi sobrenatural”, debido a su peculiar vibrado y sus notas asombrosamente altas.
A diferencia de otros cantantes líricos, la ópera no fue su única pasión. Muy pronto, en plenitud de su carrera, su otra vocación, la literatura, cambió el curso de la vida de Lauri-Volpi. Ocurrió a mediados de los años treinta, cuando los rigores de la guerra cerraban los principales teatros europeos.

Otro extraordinario tenor, Miguel Fleta, nacido en España a finales del siglo IXX, sobresalió por sus extraordinarias cualidades vocales, pero murió muy joven, a los cuarenta años, dejando el recuerdo del brillante color y expresión de su voz, la extensión de su registro y la sensualidad que imponía a sus actuaciones. Los biógrafos de Puccini sostienen que el aria de Turandot “Nessun Dorma”, alegoría de la victoria del amor sobre el odio, fue concebida por el compositor pensando en ambos tenores.

Miguel Guerrero
La Columna de Miguel Guerrero
elCaribe

lunes, 10 de marzo de 2014

Muere hermano de Gabriel García Márquez

   Gustavo García Márquez. Foto: El Heraldo

El director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello Banfi, confirmó la información y lamentó el fallecimiento de quien calificó como "un buen hombre"
Bogotá.- El ex cónsul de Colombia en Venezuela Gustavo García Márquez, hermano del reconocido escritor y Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, falleció hoy en Bogotá, según informaron medios locales.

De acuerdo con lo registrado por la emisora Caracol Radio, el empresario de 78 años, quien durante sus años como diplomático organizó tertulias literarias con los intelectuales de la época, murió este lunes tras padecer una larga enfermedad.

Por su parte, el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Jaime Abello Banfi, confirmó la información y lamentó el fallecimiento de quien calificó como "un buen hombre", reseñó DPA.

"Lamento el fallecimiento en Bogotá de Gustavo García Márquez, buen hombre, contador de historias, ex cónsul en Venezuela. Abrazo a Lilia y familiares", escribió Abello Banfi en Twitter.

La muerte de García Márquez se da a pocos días del cumpleaños de "Gabo", quien el pasado 6 de marzo festejó sus 87 años.

El Universal / Venezuela
http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/cultura/140310/muere-en-colombia-hermano-de-gabriel-garcia-marquez

domingo, 9 de marzo de 2014

Falleció el pintor dominicano Guillo Pérez


REALIZÓ MÁS DE 70 EXPOSICIONES, TANTO NACIONALES COMO INTERNACIONALES
El maestro de las artes plásticas, Guillo Pérez, falleció esta mañana los 88 años de edad. Pérez falleció en su hogar tras permanecer casi dos meses en lecho aquejado de problemas de salud, según informó su hijo Willie Pérez a listindiario.com.
Dijo el problema de salud de su padre se venía agravando en los últimos dos meses, hasta que esta mañana falleció alrededor de las 6:00 rodeado de sus familiares.
El cuerpo será velado a partir de las 11:00 de la mañana de hoy en la funeraria Blandino de la Abraham Lincoln y sepultado mañana en el Cementerio Puerta del Cielo.
“A través de una larga vida dedicada a la pintura mi padre ha sido un maestro de maestro. Maestro de generaciones de artistas plásticos dominicanos. Fue presidente del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, director de la escuela de La Vega de Bellas Artes, y de Bellas Artes en Santo Domingo”, señaló Pérez.
Su legado también incluye más de 70 exposiciones tanto nacionales como internacionales, recibiendo innumerables reconocimientos por su trayectoria tanto en el país como en el extranjero.
Fue uno de los grandes valores de la plástica nacional, va a dejar un gran colección de obras, tanto en colecciones privadas como estatales, dijo su hijo.

Santa Marte
Listín Diario.com.do

jueves, 6 de marzo de 2014

Excepciones de las numeraciones en la música clásica

     Johann Sebastian Bach y Wolfgang Amadeus Mozart.

Para refrescar el ambiente
A diferencia de las obras literarias, las composiciones musicales clásicas suelen numerarse conforme son escritas, aunque no siempre los autores lo hacían y muchas famosas obras, incluyendo las de algunos de los más grandes maestros, se numeraron  después de muertos. Por lo regular, la numeración dada a una composición se hace de forma cronológica. La palabra utilizada para esa catalogación es opus, práctica conocida desde el siglo XVII, según se ha comprobado a través de numerosos estudios. En el caso particular de las obras enumeradas después del fallecimiento del autor, la numeración se hacía de la manera siguiente op.posth, para dar a entender que se trata de una obra publicada póstumamente, como han sido los casos de algunos compositores clásicos y barrocos.

Sin embargo, ha habido muchas excepciones. Una muy conocida es la del genial  Juan Sebastián Bach, quien nunca enumeró sus obras y se sabe de otros ilustres compositores, como es el caso de Mozart, en los que la numeración no se hacía de forma ritual ni cronológica. Existen otros ejemplos en los que el número correspondió a trabajos e investigaciones del editor que publicaba las composiciones. La numeración ha permitido en muchos casos entender la evolución y los cambios de muchos autores importantes, como por ejemplo la forma en que circunstancias ajenas a su control y otras propias de su temperamento determinaron el contenido de su producción y la época  en que fueron concebidas y concluidas. También es muy conocido en los ambientes clásicos la situación derivada de la muy difundida práctica de la catalogación póstuma, que solía generar mucha confusión en el estudio de algunos de los más brillantes compositores, dado el hecho de que distintos editores daban diferentes numeraciones a algunas de sus partituras más famosas, lo cual sucedió con Bach y otros de los más grandes de su tiempo. 


Miguel Guerrero
La Columna de Miguel Guerrero
elCaribe

martes, 8 de octubre de 2013

Artistas españoles de la postguerra en exposición en Santo Domingo


SANTO DOMINGO.- La embajada de España en Santo Domingo abrió hoy una exposición de 21 obras de nueve de los artistas españoles que mayor incidencia alcanzaron en las artes plásticas de la República Dominicana, tras el éxodo de estos hacia la nación caribeña tras concluir la Guerra Civil en España.

La muestra, que forma parte del programa "Semanas de España en la República Dominicana", incluye trabajos del escultor y pintor Antonio Práts Ventós, considerado uno de los maestros de la escultura dominicana, quien se afincó en el país en 1940 y fue galardonado en 1998 con el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Oriundo de Barcelona, Práts Ventós conjugó la figuración y la abstracción, la escultura de bulto y el relieve, la talla directa y la escultura policromada en un diálogo permanente con la materia y su espíritu, según una nota de la legación ibérica.

La exposición, inaugurada por el embajador español Jaime Lacadena, también recoge obras de Eugenio Fernández Granel, Francisco Fernández, Tomás López Ramos Tomasín, Francisco Vázquez, Joseph Gausachs y José Vela Zanetti.

Algunos de los trabajos del pintor y dibujante Alfonso Vila (Shum), también se exhiben en la exposición.

También, los del pintor y escultor nacido en Galicia, Ángel Botello Barros, quien desembarcó en Puerto Plata (norte), en 1939, antes de fijar residencia en Santo Domingo. Años después, se trasladó a Haití y desde ahí a Puerto Rico, en 1953.

La exposición, inaugurada por el embajador español Jaime Lacadena, también recoge obras de Eugenio Fernández Granel, Francisco Fernández, Tomás López Ramos Tomasín, Francisco Vázquez, Joseph Gausachs y José Vela Zanetti.

Este último, fue discípulo de José Ramón Zaragoza, en Madrid, quien marcó su derrotero artístico.

Sus obras están diseminadas en Santo Domingo, Santiago (norte), San Cristóbal (sur) y La Altagracia (este).

En 1953 fue inaugurada la que ha sido considerada su obra más universal, el mural de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, conocido como "La ruta de la libertad", y que fuera una donación del Gobierno dominicano a ese organismo.

La exposición "Destellos del Caribe: artistas españoles en la colección Bellapart", estará abierta al público hasta el 28 de octubre próximo.

EFE

lunes, 7 de octubre de 2013

Magritte: El Misterio de lo corriente


Esto es una exposición de Magritte
En la Europa de entreguerras un joven diseñador belga consigue armar su primera exposición de pintura. Con cerca de 60 obras emprende una nueva ruta y deja atrás el poscubismo, para centrarse en la representación de objetos reales a los que imprime un enigmático giro. En los papiers collés emplea hojas de partituras; en el retrato de su amigo el poeta Paul Nogué duplica una misma imagen acercándose a los fotogramas cinematográficos con su pincel. Unos meses después emprende rumbo a París y durante los siguientes tres años clava con su pincel los reflejos, asociaciones y engaños que rodean la experiencia humana contemporánea. Esa estancia parisina, el periodo más prolífico en la carrera de René Magritte en el que realiza más de 170 cuadros y trabaja la metáfora en dos dimensiones, rompiendo los trucos establecidos —ya sea recordando al espectador que eso que ve en el lienzo no es una pipa, por muy fiel que se la reproducción—, o elaborando mapas mentales.  La exposición Magritte: the mystery of the ordinary (Magritte: El misterio de lo corriente)  presentada en el MoMA de Nueva York este otoño se detiene en esa primera etapa en la que este maestro del surrealismo definió su particular estilo y creó algunas de sus obras más icónicas como Les amants(1928).


El punto de partida de esta muestra que permanecerá abierta hasta el 12 de enero en Nueva York y viajará el año próximo a las sedes de los coorganizadores, The Menil Collection en Houston y The Art Institute de Chicago, es 1926. Abarca hasta 1938, cuando el pintor pronunció la conferencia La línea de la vida en Amberes antes de su 40 cumpleaños. Allí Magritte reflexionó sobre el cambio en su estilo y su relación con el surrealismo. Según explicó entonces fue “una larga experiencia contemplativa en una brasserie sin pretensiones en Bruselas” lo que generó un “estado mental en el que incluso las molduras de una puerta estaban imbuidas de una misteriosa cualidad”.

Ese misterio, desprovisto del contexto histórico que rodeó al pintor y de su posterior repercusión en la obra de otros artistas, es el eje de la costosa exposición que reúne 80 obras procedentes de medio mundo (desde Japón hasta Stuttgart, pasando por París, Florida, Los Ángeles, Londres o Estocolmo), tanto de museos como de colecciones privadas.

La inmensa popularidad e influencia de Magritte en el mundo contemporáneo promete convertir la exposición en un éxito en número de visitas, puede que tan notable como la instalación del Rain room de Ramdom International que generó largas colas en las inmediaciones del museo este verano. Pero curiosamente Magritte, cuyas propuestas artísticas fueron recogidas con entusiasmo décadas después por la corriente pop, no tuvo muy buena acogida en Estados Unidos en un principio. La primera exposición de sus cuadros se celebró en la galería neoyorquina de Julien Lévy en 1936 y solo el galerista compró obra, aunque ese mismo año el belga formó parte de la exposición que el MoMA celebró bajo el título Fantastic art, dada, surrealism (Arte fantástico, dadá, surrealismo). En Londres, sin embargo, tuvo mejor suerte durante este fase de su carrera, y recibió un encargo del mecenas Edward James en 1937 para pintar tres obras, dos de las cuales se incluye en la presente exposición (Le modéle rouge y Au seuil de la liberté).

Una visitante saca una fotografía frente a 'Le Viol', obra de la exposición dedicada a Magritte. / JOSHUA LOFT (REUTERS)

El recorrido por las salas, estructurado cronológicamente, permite reconstruir la influencia que De Chirico, Duchamp, Ernst y Picasso tuvieron en el pintor belga y el desarrollo de su particular estilo realista y onírico, teñido de ironía, en el que se tensa la cuerda entre la realidad y la ficción con una sobriedad ajena a Dalí. La partición de un lienzo en apartados como en Le musee d’une nuit (1927) le permite crear mapas mentales en Le masque vide (1928) que desembocan en la composición de obras a partir de varios cuadros, como en el desnudo en cinco partes de L’evidence eternelle (1930). El marco, dentro y fuera de la imagen representada, el bombín, y la mirada, furtiva o como simple reflejo, son algunos de los temas centrales en las piezas reunidas en la exposición, que también presenta una decena de fotografías del pintor así como algunos ejemplos de su trabajo como diseñador gráfico. Tal y como explicó la comisario del MoMA Anne Umland el trabajo en esta muestra ha permitido al museo estudiar al detalle los cuadros de Magritte que forman parte de su colección y en los que han descubierto bocetos previos de otras imágenes como en el caso de La durée poingardée que esconde un cuadro incluido en el catálogo razonado del pintor que se pensaba que estaba perdido.

Aunque la exposición se detiene poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, no hace mención explícita a ello. “Después nada volvió a ser igual”, explicó la comisaria. Y esa historia, como la que aguardaba al futuro del legado de Magritte, escapa los límites de El misterio de lo corriente.

Andrea Aguilar / Nueva York
www.elpais.com / cultura
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domingo, 6 de octubre de 2013

Década prodigiosa de un genio llamado Velázquez

En primer plano, «Las Meninas», de Mazo. Al fondo, «Felipe Próspero», de Velázquez / Foto: José Ramón Ladra
El Museo del Prado vuelve a apostar por su hijo predilecto con una exposición centrada en los últimos años de su carrera y el retrato cortesano español
Segunda mitad del siglo XVII. España padece una grave crisis económica (está al borde de la bancarrota) y otra, no menos importante, dinásticaFelipe IV se casa en segundas nupcias con su sobrina Mariana de Austria en 1649 (él tiene 49 años, ella aún no había cumplido los 15) y hasta 1657 no nacería un varón (Felipe Próspero, nombre que resultó muy poco visionario), garantizando así la tan ansiada sucesión. A ello hay que sumar que el país se hallaba en guerra con Francia, Gran Bretaña y Portugal. Demasiados frentes abiertos incluso para el Rey Planeta. Es ése el complejo entorno en el que un pintor sevillano logró convertirse en uno de los mayores genios de la Historia del Arte y el marco de la nueva exposición del Prado, que vuelve a rendirse a su hijo predilecto.
Velázquez y Felipe IV protagonizaron un tándem perfecto durante cuatro décadas. El primero, garantizándose el monopolio y el control casi absoluto (con la única excepción de Rubens) de la imagen real como pintor de Corte, logrando así la promoción y el ascenso social que siempre anheló. Llegó a ingresar en la exclusiva Orden de Santiago. Felipe IV fue el Monarca con mayor conocimiento en pintura. Tenía un irrefrenable furor coleccionista.
Tres obras maestras de Velázquez, préstamos del Kunsthistorisches Museum de Viena / Foto: José Ramón Ladra

Arte y política

Pocas veces en la Historia, arte y política estuvieron tan próximos. Para solucionar conflictos diplomáticos y sellar nuevas alianzas, nada mejor que amañar los matrimonios de las pobres Infantas. A María Teresa, hija mayor de Felipe IV, quieren casarla con el archiduque Leopoldo Guillermo. Le hacen retratos y los envían a Viena. Pero los franceses, con su savoir faire, se adelantan y piden su retrato: Luis XIV gana la partida. Que Cristina de Suecia quiere acercarse a Felipe IV, pues le regala «Adán» y «Eva» de Durero.
Explica Javier Portús, comisario de la exposición, que el retrato «era el género que le permitía a Velázquez acceder más directamente a la intimidad de los poderosos y el que podía proporcionarle honores más rápidos y efectivos». Lo consiguió con Felipe IV y con Inocencio X. Pero mucho antes que él ya canjearon arte por honores Apeles al retratar a Alejandro Magno y Tiziano, que hizo lo propio con Carlos V y Felipe II.
Dos hombres admiran el «Retrato de Felipe IV», de Velázquez, propiedad del Prado / Foto: José Ramón Ladra

Álbum de familia (real)

La exposición, patrocinada por la Fundación AXA y que el lunes inaugurarán la Reina Doña Sofía y el presidente austriaco, nos abre de par en par un álbum de familia (Felipe IV, su segunda esposa y sus hijos), a través de los retratos de Velázquez. En 1990 el Prado celebró una monográfica del artista -la mayor hasta la fecha-, que se convirtió en un hito y, según su director, Miguel Zugaza, supuso un punto de inflexión en la vida pública del museo. Mucho antes que la dalimanía, se instaló en Madrid la velazquezmanía. Larguísimas colas se arracimaban ante el Prado para adorar al nuevo becerro de oro. Entonces colgaron en el museo 79 obras. Fue una muestra irrepetible.
Versión del «Retrato de Inocencio X» que Velázquez se llevó a España / Foto: José Ramón Ladra

Una pequeña gran joya

En esta ocasión, se trata tan solo de 29 cuadros, y 14 ni siquiera son de Velázquez. Pero lo que, sobre el papel, parecía una decepción se torna al visitarla en una gratísima sorpresa. Es una pequeña gran joya, una muestra exquisita. Pocas veces vemos tanta calidad en tan pocos metros cuadrados. Hay obras que nunca han viajado a España y el Kunsthistorisches Museum de Viena ha desmontado, literalmente, sus salas de Velázquez. Como contrapartida, acogerá una muestra del maestro sevillano con importantes préstamos del Prado.
Si sumamos el medio centenar de Velázquez que atesora la pinacoteca española en sus salas y los excepcionales préstamos de esta exposición, el Prado es hoy más que nunca la Casa de Velázquez, pues alberga sus mejores retratos. Salvo dos grandísimas ausencias: el «Retrato de Inocencio X», de la Galería Doria Pamphilj de Roma, y el «Retrato de Juan de Pareja», del Metropolitan neoyorquino. Apenas se prestan y ambos ya han estado en el Prado.
El barbero del Papa era finalmente un oficial mayor de la Secretaría del Pontífice / Foto: José Ramón Ladra
«Las Meninas», su obra cumbre
La exposición, que permanecerá abierta hasta el 9 de febrero, abarca los últimos 11 años en la carrera de Velázquez: de 1649 a 1660. Pero son los más brillantes. Es entonces cuando pinta su obra cumbre, «Las Meninas», que no se mueve de la Sala XII. Esta emocionante aventura arranca en el segundo viaje a Italia del pintor (de finales de 1648 a 1651). El Rey le reclama en Madrid con insistencia y urgencia -aún no ha retratado a la nueva Reina-, pero Velázquez no tiene ninguna prisa por regresar a la Corte: había triunfado en el amor (tuvo una amante que le dio un hijo) y también en el trabajo.
La muestra nos lleva a la Corte papal de Inocencio X, donde Velázquez se encumbró como retratista, inmortalizando a relevantes miembros de la Curia: los cardenales Camillo Massimi y Camillo Astalli, el oficial Ferdinando Brandani y el mismísimo Inocencio X. De los 12 retratos que hizo en Italia, se conservan 6 y en la muestra cuelgan 4. Portús advierte, comparando los retratos velazqueños del Rey y el Papa, que pintó a éste «poderoso, desconfiado, de forma invasiva», mientras que a Felipe IV lo retrata «de forma distante y evasiva».
Mariana de Austra (izquierda), junto a su prima e hijastra María Teresa. Ambas obras, de Velázquez / Foto: José Ramón Ladra

Endogamia en la Corte

La profunda endogamia de la Corte española de la época (se casan familiares entre sí) provoca, según Portús, una gran uniformidad en los rostros: todos se parecen, todos tienen los mismos rasgos. Muy interesante, el tú a tú entre la Reina Mariana de Austria y la Infanta María Teresa (primas, pero también madrastra e hijastra). Genial, el retrato de esta última con mariposas en el pelo, préstamo del MET: una metáfora del arte de Velázquez, siempre en proceso de transformación. Pero la gran protagonista de la muestra es la Infanta Margarita, presente hasta en 11 cuadros.
En estos últimos años de la carrera de Velázquez los retratos de hombres maduros, que habían centrado su etapa anterior, dejan paso a los retratos femeninos e infantiles. «En ellos cambia la composición y hay una nueva gama cromática. Es un mago del color. Con certeros golpes de pincel crea una sensación de ilusión. Se desborda la parte más sensual y pictórica de Velázquez, que cuida mucho los detalles y crea espacios profundos y misteriosos», apunta Portús.
Cuatro retratos cortesanos pintados por Mazo y Carreño de Miranda / Foto: José Ramón Ladra

El taller y sus herederos

Así se aprecia en la impresionante galería de Infantas y el Príncipe niño. Precisamente, con la llegada de la nueva Reina y el nacimiento de sus hijos crece la demanda de retratos y Velázquez recurre a su taller, que tuvo una intensa actividad haciendo copias y versiones de sus cuadros. Es uno de los aspectos menos estudiados de la producción de Velázquez y más interesantes de la exposición, donde cuelgan dos obras de su taller cedidos por el Louvre.
La exposición concluye con el retrato cortesano español de 1660 (año de la muerte de Velázquez) a 1680, y con Mazo y Carreño de Miranda como principales herederos del maestro. «Hay vida después de Velázquez», sentencia Portús. Del primero, destaca obras como una copia de «Las Meninas» y «La familia del pintor» (donde deconstruye «Las Meninas» de su suegro). Carreño homenajea al maestro en espléndidas obras como los retratos de Carlos II y Mariana de Austria. En realidad, la exposición no termina aquí. No puede acabar de otra manera la visita que revisitando la sala XII y, admirando, de nuevo, «Las Meninas», que «no es una pintura de historia sino un enorme retrato real, un acertijo visual, un auténtico alarde técnico», en palabras de Javier Portús.
Natividad Pulido / Madrid